Acerca de

Foro Global para el Apoyo Universal a Cuidadores

Co-organizado por OMS, UNICEF

Antecedentes

Los científicos coinciden en que brindar cuidados afectuosos que hagan que un niño se sienta amado y seguro es un requisito indispensable para un desarrollo cognitivo, emocional y social saludable, y constituye el mayor determinante de una buena salud mental a lo largo de la vida. Criar hijos es quizá la tarea más trascendental que realizamos, pero los bebés no vienen con un manual de instrucciones.

La investigación demuestra que la adversidad en la infancia es más frecuente de lo que se creía y que sus consecuencias son costosas y duraderas.¹ Sin embargo, somos la primera generación que cuenta con el conocimiento necesario para prevenir el trauma infantil a gran escala antes de que ocurra y asegurar que todos los niños puedan crecer recibiendo cuidados afectuosos.

Más de cuatrocientos ensayos controlados aleatorios, recopilados en una revisión sistemática dirigida por la OMS en 2022, muestran que los programas de apoyo a cuidadores basados en evidencia aumentan los cuidados afectuosos, reducen el maltrato y mejoran los resultados de salud mental de los padres.² La investigación longitudinal demuestra que los jóvenes cuyos padres participaron en programas de apoyo a cuidadores cuando eran bebés obtuvieron mejores resultados en aprendizaje, relaciones y salud mental, y presentaron un menor riesgo de adicción o encarcelamiento. Esta evidencia ha captado la atención del mundo. Más de uno de cada cuatro gobiernos ha desarrollado y ampliado programas de crianza, incluida España, "donde todos los planes nacionales, regionales y locales de bienestar infantil y adolescente incluyen áreas estratégicas y acciones orientadas a fomentar la parentalidad positiva".³

Los programas de apoyo a cuidadores basados en evidencia se implementan a través de plataformas diversas. Algunos son universales y se ofrecen mediante profesionales sanitarios, enfermeras o matronas. Otros se dirigen a familias en riesgo o en situación de pobreza a través de trabajadores sociales o grupos comunitarios. Esta diversidad es un activo. Los programas incluyen orientación práctica en crianza positiva y cuidados afectuosos, fortalecimiento del vínculo de apego con el niño y apoyo al juego, la disciplina no violenta y la comunicación. La carga de salud física y mental derivada de experiencias adversas en la infancia asciende a 1,3 billones de dólares al año solo en Norteamérica y Europa⁴, pero los programas de apoyo a cuidadores pueden ofrecerse por menos del 1 % de ese coste. Se estima un retorno de hasta 13 dólares por cada dólar invertido en programas de parentalidad temprana. Aunque la evidencia científica es similar entre países, la adaptación cultural y la apropiación local de la implementación son esenciales.

El foro sobre cuidadores

A finales de 2021, UNICEF, la OMS y la Representante Especial del Secretario General de la ONU sobre la Violencia contra los Niños lanzaron un llamado político para que los gobiernos amplíen aún más los programas de crianza basados en evidencia que promueven cuidados afectuosos y previenen el maltrato infantil. La reciente revisión sistemática dirigida por la OMS destacó el poder de estos programas como un acelerador clave para alcanzar múltiples metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y garantizar los derechos de la infancia. Una serie de consultas regionales lideradas por la OMS y foros globales como la Asamblea Mundial de la Salud y la Cumbre Interministerial de la UNESCO sobre Atención y Educación en la Primera Infancia también han pedido recientemente escalar estos programas.

Para aprovechar este impulso, UNICEF y la OMS, con el apoyo de los miembros de la Iniciativa Global para el Apoyo a los Padres (GISP), organizan un foro global que reunirá a un grupo selecto de países líderes, organismos multilaterales, empresas del sector privado y fundaciones, líderes de pensamiento, científicos y figuras públicas los días 15 y 16 de enero de 2026. El objetivo principal es desarrollar una hoja de ruta para ampliar los programas de parentalidad a todas las familias que los necesiten en todo el mundo.

¹ Life course health consequences and associated annual costs of adverse childhood experiences across Europe and North America: a systematic review and meta-analysis - PMC (nih.gov)

² Evidence and recommendations - WHO guidelines on parenting interventions to prevent maltreatment and enhance parent–child relationships with children aged 0–17 years - NCBI Bookshelf (nih.gov)

³ Full article: Positive parenting in Spain: introduction to the special issue (tandfonline.com)

⁴ https://www.thelancet.com/journals/lanpub/article/PIIS2468-2667(19)30145-8/fulltext

Información adicional sobre el llamado para ampliar el apoyo a la crianza

Definiendo el apoyo a los padres

Los programas de crianza basados en evidencia se definen como un conjunto de actividades o servicios destinados a mejorar la manera en que los padres y madres abordan y desempeñan su papel, específicamente en conocimientos, actitudes, habilidades, conductas y prácticas parentales.

Pueden integrarse en servicios existentes o implementarse como programas independientes. Su contenido central incluye fundamentos en teoría del aprendizaje social y principios de apego, además de un enfoque en fortalecer las habilidades parentales y la sensibilidad mediante instrucción práctica sobre interacción positiva, refuerzo positivo, disciplina no violenta, resolución de problemas, acompañamiento emocional y supervisión apropiada según la etapa del desarrollo.

Los programas de crianza deben estar respaldados por políticas favorables a las familias que proporcionen a los cuidadores el tiempo, la atención y los recursos necesarios para garantizar un cuidado infantil de calidad.

Por qué apoyar a los padres y madres es transformador

Brindar apoyo a la crianza y a los cuidados afectuosos a nivel poblacional actúa como un acelerador para prevenir el trauma infantil y sus efectos costosos en la salud mental y física a lo largo de la vida. La crianza positiva también puede amortiguar los efectos de la violencia comunitaria, las crisis humanitarias y otras influencias negativas.

A nivel mundial, alrededor de 1.000 millones de niños y adolescentes de entre 2 y 17 años sufren violencia física, emocional o sexual cada año, y 3 de cada 4 niños de entre 2 y 4 años experimentan disciplina violenta de manera habitual. Los niños con retrasos del desarrollo o discapacidades son especialmente vulnerables al abuso o la negligencia parental. En todos los casos, el mejor factor protector es fortalecer la relación parental.

La experiencia de abuso y negligencia en la infancia está vinculada al desarrollo de una amplia variedad de problemas de salud física y mental. Entre el 15 % y el 23 % de los niños viven con un progenitor que tiene un trastorno mental, lo que puede comprometer la relación saludable entre padres e hijos si los padres no reciben apoyo oportuno y adecuado. Los programas de crianza han demostrado mejorar la salud mental de los cuidadores.

Los costes sanitarios anuales atribuibles a experiencias adversas en la infancia se estiman en 581.000 millones de dólares en Europa y 748.000 millones en Norteamérica. La carga económica del maltrato infantil representa aproximadamente el 8 % del PIB mundial. Los programas de crianza cuestan solo una fracción de esa cifra.

Costo y retorno de la inversión

Los programas de crianza son de bajo coste y fácilmente escalables. Países como Filipinas, Sudáfrica y Tanzania ya han ampliado programas no comerciales a nivel nacional, a un coste similar al de un programa estándar de vacunación infantil.

La prestación de paquetes de visitas domiciliarias en los primeros años puede costar tan solo 22 dólares por familia, dependiendo del contexto, salarios, escala e incentivos. Es probable que los costes disminuyan significativamente tras los gastos iniciales y una vez alcanzada la escala.

El retorno de inversión para los presupuestos públicos y el bienestar social es sustancial. La investigación indica que por cada dólar invertido en intervenciones en la primera infancia se obtiene un retorno anual del 13 % en forma de mejores resultados educativos, económicos, sanitarios y sociales. También se estima que una reducción del 10 % en la prevalencia de experiencias adversas en la infancia (abuso, negligencia y crianza disfuncional) en Europa y Norteamérica podría suponer un ahorro anual de 3 millones de AVAD (años de vida ajustados por discapacidad) o 105.000 millones de dólares.

Un paquete esencial para que los gobiernos implementen a escala

Los primeros años de vida representan una de las mejores oportunidades para promover un apego saludable y relaciones positivas entre padres e hijos. Al igual que las vacunas contra enfermedades infantiles comunes como la polio o la difteria, los programas de parentalidad pueden ofrecerse en la primera infancia, integrados en servicios existentes, con sesiones de refuerzo durante la niñez y la adolescencia. Estas intervenciones ayudan a los padres a desarrollar conocimientos y habilidades para una comunicación eficaz con sus hijos, a aplicar estrategias disciplinarias positivas con mayor confianza y a gestionar su propia salud mental y bienestar. Según la evidencia disponible, un paquete mínimo para lograr programas universales de crianza de calidad podría incluir:

  • Cinco a siete sesiones presenciales en el hogar o en centros comunitarios para todos los cuidadores de niños menores de 5 años.
  • Sesiones de refuerzo para acompañar etapas clave del desarrollo (por ejemplo, la infancia intermedia y la adolescencia), que pueden ofrecerse digitalmente, en grupos o de manera híbrida.

Todos los cuidadores (y sus hijos) deberían beneficiarse de este apoyo, aunque no todos necesitan el mismo nivel o intensidad de intervención, y las necesidades pueden cambiar con el tiempo. Este paquete se concibe como una base mínima y escalable que los gobiernos deben integrar en un enfoque más amplio, culturalmente adaptado y contextualizado, que incluya sistemas comunitarios de apoyo entre pares, participación de cuidadores masculinos y programas específicos para cuidadores de niños con discapacidades o retrasos del desarrollo.

Reuniones regionales

Cinco reuniones regionales, lideradas por la OMS con apoyo técnico y logístico de todos los socios y financiación de USAID:

  • África, 21–23 de junio de 2022, organizada por socios de GISP y la Africa Early Childhood Network (AfECN)
  • América Latina y el Caribe, 5–7 de octubre de 2022, reunión virtual organizada por socios de GISP y la Organización Panamericana de la Salud (OPS)
  • Sudeste Asiático, 12–13 de octubre de 2022, organizada por socios de GISP y la Asia-Pacific Regional Network for Early Childhood (ARNEC)
  • Asia – Seminarios web regionales, 24 de noviembre y 6 de diciembre de 2022, organizados por GISP y ARNEC
  • Mediterráneo Oriental, Oriente Medio y Norte de África, 8–10 de agosto de 2024, organizada por socios de GISP y la Arab Network for Early Childhood Development (ANECD)

Los resultados y aprendizajes de estas reuniones servirán de base para estructurar el Foro Global de Cuidadores y contribuirán a generar impulso de cara al evento.

En colaboración con: Fundación "la Caixa", Iniciativa Global de Apoyo a los Padres, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, AECID, Cooperación Española, y The LEGO Foundation